Pensando en las mujeres jóvenes, viéndolas en persona, compuse Twilly d'Hermès. Son libres, intrépidas, traviesas e irreverentes; están conectadas, desafían las expectativas, juegan contra la corriente, imponen su propio ritmo, inventan una cadencia nunca antes vista. Con esta inspiración, Christine Nagel creó Twilly d'Hermès. El jengibre, el nardo y el sándalo se transforman en un calor ardiente, una provocación inquietante, una sensualidad que desvela. Como toque final, una cinta de seda tejida a mano delinea con picardía el frasco.
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