Las semillas de cáñamo son originarias de Asia Central, donde durante cientos de años sus fibras se han utilizado para producir papel, velas y cuerdas, y su aceite se ha utilizado tradicionalmente para aliviar lesiones cutáneas. En la Europa moderna, sin embargo, no ha recibido el mismo reconocimiento, debido a la larga campaña contra el uso del cannabis y la prohibición de su cultivo por su extraordinaria similitud con la especie Cannabis Indica, que poseía propiedades narcóticas, a diferencia de Cannabis Sativa.
El aceite de Cannabis sativa es 100% puro, obtenido por primera presión en frío. Tiene un característico olor natural. También es un aceite rico en ácidos grasos poliinsaturados, omega 3, 6 y 9, con una excelente proporción de omega-3 a omega-6 adecuada para el equilibrio humano. También contiene tocoferoles, fitoesteroles y compuestos denólicos. Por lo tanto, es un aceite con fuertes propiedades antioxidantes, regeneradoras y equilibrantes. El aceite de cáñamo no es un ingrediente comedogénico. Este aceite natural ayuda a acelerar la regeneración celular, retrasa el envejecimiento y ayuda a hidratar la piel.
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