Y LE PARFUM, una faceta olfativa misteriosa y atrevida, absolutamente YSL, un eco de contrastes con la exclusividad de la lavanda y la personalidad de la madera de cedro. Estas notas olfativas son el manifiesto de la fragancia, realzado por la enigmática presencia del incienso.
El frasco también presume de un diseño audaz y a la vez masculino de contrastes, con detalles en laca negra, el icónico color de YSL.
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