Con Yvresse, el perfume es subversivo y el chipre se vuelve festivo: la vida se saborea como el champán, con refinamiento e intensidad.
Yvresse escribe una nueva página en la declaración de amor de YSL a las mujeres: una página de libertad que celebra la alegría, el disfrute de la vida y el placer puro sin moralismos restrictivos. Surge una nueva libertad.
La mujer YSL se permite una sensualidad sin la influencia de las miradas ajenas; baila porque le encanta bailar, sin esperar a que alguien la invite.
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